Jeaustin Campos sudó ante preguntas de niños

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Fotografía: Andrés Acuña Mora.

Raquel Fratti

prensa@balletazul.com

En el marco del Día del Niño, el técnico del Cartaginés, Jeaustin Campos, compartió con niños durante la conferencia de prensa del 9 de setiembre y estas fueron las preguntas que le hicieron al estratega:

Niño: ¿Cuándo usted era niño soñó con ser jugador y entrenador?

Campos: Yo nunca pensé ni siquiera en ser jugador, me iba a divertir y jugar con mis amigos en la calle y al final se dio. Me tocó ser jugador profesional, y cuando era jugador tampoco pensaba en ser entrenador, pero aquí estamos. La verdad siempre me preocupé en ser mejor cada día, como futbolista, como hijo y como estudiante.

Niño: ¿Cuál era su D.T. favorito?

Campos: La verdad no tengo uno en especial, porque me gusta aprender de todos, de qué hacer y qué no hacer. De los que he aprendido mucho están Josep Guardiola, José Mourinho y Vicente Del Bosque, al que me tocó enfrentar una vez. Hay como tres o cuatro entrenadores que me han influenciado y me gusta cómo trabajan.

Niño: ¿Cómo se portaba en la escuela?

Campos: Es la pregunta más difícil que me han hecho como jugador o entrenador, vea como estoy sudando (risas). Yo era un niño normal, ¿a usted le gustaba correr, brincar, saltar y hablar en clase? A mí también, claro era medio inquieto, por eso a menudo me ponían a jugar en los recreos más de la cuenta para que no entrara a clases.

Niño: ¿Cómo ve a las ligas menores del Cartaginés?

Campos: Tuve la oportunidad de capacitar a todos los entrenadores de las divisiones menores y vimos a muchos jóvenes y hay muy buen futuro, hay bastante talento. Con la Junta Directiva hemos estado trabajando para mejorar las condiciones y tratar de seguir capacitando a nuestros entrenadores para que ustedes tengan la posibilidad de crecer todavía mucho más y desarrollarse en el fútbol.

Niño: ¿Cuál fue su mayor travesura de niño?

Campos: Yo quebré cuatro o cinco vidrios jugando en la calle. Normalmente yo era defensa y me tocaba despejar la pelota, nos equivocamos y quebrábamos los vidrios. Una vecina, doña Victoria, nos escondía las bolas cuando caían al patio de su casa y no nos las devolvía.